Francisco de Bobadilla arresta a Cristóbal Colón en Santo Domingo (grabado publicado en la Enciclopedia de Historia de los Estados Unidos, de Harper en 1912).

Francisco de Bobadilla ha pasado a la historia como actor secundario, cuando no como villano, en la biografía de un personaje de la talla de Cristóbal Colón. Este eficaz servidor de los Reyes doña Isabel y don Fernando fue el encargado de viajar al Nuevo Mundo para apresar a Colón y devolverlo a Castilla, donde se hablaba de desmanes y abusos de poder en su gestión como Gobernador de las nuevas tierras descubiertas.

Pero antes de esto Francisco de Bobadilla había tenido una meteórica carrera en la corte de los Reyes Católicos y había sido el primer alcalde de Santa Fe. Sí, el primer alcalde de la ciudad de las Capitulaciones, del lugar donde tuvo lugar el entendimiento entre los Reyes Católicos y el Almirante, fue el encargado de arrestar al descubridor de América. La historia a veces tiene estas coincidencias un tanto retorcidas.

Pero empecemos por el principio. Francisco de Bobadilla no era un militar, ni un aventurero, ni un intelectual, tampoco pertenecía a los grandes títulos de Castilla. Ni siquiera era un sutil diplomático. Era un cortesano y como tal hizo carrera. De origen aragonés y perteneciente a la Orden de Calatrava se ganó la confianza de los Reyes Católicos por su capacidad resolutiva y su destreza para manejarse en misiones que requerían de especial contundencia.

Prueba de esto es su intervención como Comendador de la Orden de Calatrava en algunas villas levantiscas en las que impuso con mano de hierro la voluntad regia, tanto que los vecinos quisieron matarlo. Eran aquellos tiempos en los que Isabel y Fernando buscaban fortalecer su poder frente a los poderosos e intrigantes señores feudales castellanos. Bobadilla era el personaje ideal a la hora de embridar a la nobleza.

Así pues, Francisco de Bobadilla formaba parte del círculo de confianza de los Reyes Católicos, compuesto por un centenar de servidores con sueldo fijo que se dedicaban a resolver cuestiones administrativas y políticas. Algunos además eran gentes de armas, como el propio Bobadilla, capitán y maestresala. Como tal, nuestro primer alcalde participó en la Guerra de Granada y vivió los importantes acontecimientos históricos que tuvieron lugar en el Real de Santa Fe.

De hecho, si el 17 de abril de 1492 se firman entre los Reyes y Colón las Capitulaciones de Santa Fe, apenas un mes después, el 14 de mayo, Bobadilla es nombrado alcaide de la ciudad.  Si Bobadilla y Colón llegaron a conocerse, si intercambiaron alguna palabra y si fue así, ¿qué pensaban el uno del otro?, es algo que sólo puede estar sujeto a conjeturas. Pero no es descabellado pensar que entre todas las personalidades presentes aquel año en Santa Fe, en un espacio tan reducido como era el del campamento, estos dos hombres hubieran tenido ocasión de conocerse. Quién sabe si el astuto rey Fernando no envió al fiel Bobadilla a que se interesara por el genovés y con la excusa de obsequiar con un buen vino al marino, valorara para su señor la solvencia del proyecto colombino y la fiabilidad del propio Colón. Y quién negaría entonces que la experiencia en esta delicada misión de espionaje no sería el mejor aval para que el 21 de mayo de 1499 fuera nombrado juez pesquisidor y gobernador de la Indias en sustitución de Colón.

Lo que sí es seguro es que Francisco de Bobadilla fue alcalde Santa Fe hasta 1496, año en el que le sustituye su hijo, Antonio de Bobadilla. Años después, como ya hemos dicho, es nombrado juez pesquisidor y gobernador de las Indias ante las constantes quejas en torno a la gestión de Colón. Que el Almirante cometiera abusos o que todo fuera una trama urdida por sus enemigos en la corte es algo sobre lo que han corrido ríos de tinta.

La cuestión es que Bobadilla arriba a Santo Domingo el 23 de agosto de 1500 y desde el principio despoja a los hermanos Colón de todos sus poderes, incautándose de todos sus bienes. Bobadilla emprendió una concienzuda investigación secreta contra Colón que en septiembre es apresado junto a su hermano Bartolomé y en octubre ambos parten encadenados en unas carabelas con orden de entregarlos al obispo Fonseca, enemigo de Colón.

Ya fuera porque la causa no se sostenía o por la magnanimidad de la reina Isabel o por el humor a menudo cambiante de los gobernantes, los Reyes Católicos ordenaron la libertad de Colón y le restituyeron en sus privilegios, dándole permiso para un nuevo viaje. Bobadilla permanecería como gobernador hasta 1502, cuando llegó fray Nicolás de Ovando con la misión de desagraviar a Colón y por tanto corregir todo la labor de Bobadilla. El primer alcalde de Santa Fe se dispuso a volver a España quizás con la sensación de haber perdido el favor regio. Nunca llegó a comprobarlo porque pereció junto a toda su escuadra víctimas de una gran tormenta. Y allí permanece bajo el mar del Caribe el que fuera primer alcalde de Santa Fe, ajeno a que su ciudad le dedicó un monumento a su enemigo al que rinde homenaje todos los años. Así se escribe la historia.

Fuentes:

  • VIDART, Luis. «Colón y Bobadilla», en El Continente Americano, I. Madrid, 1892.

Nota: Francisco de Bobadilla fue alcaide de Santa Fe, es decir, “encargado de la guarda y defensa de algún castillo o fortaleza”, según la RAE. Muy distinto de un alcalde como se entiende en nuestros días; aunque en este artículo el autor ha tomado la licencia de considerar a Bobadilla como el primer alcalde de Santa Fe no debe entenderse en sentido literal.